Neuritis Vestibular: Síntomas, Diagnóstico y rehabilitación

Introducción

La neuritis vestibular es una de las principales causas de vértigo agudo que afecta a pacientes en Perú, manifestándose con sensación de giro persistente, náuseas e inestabilidad. Este trastorno, ocasionado por la inflamación viral del nervio vestibular, limita las actividades diarias y requiere diagnóstico diferenciado de otras patologías como la laberintitis o el accidente cerebrovascular. En este artículo, se exploran los síntomas, el diagnóstico clínico y el tratamiento más efectivo, incluyendo ejercicios de rehabilitación vestibular para acelerar la recuperación y mejorar la calidad de vida.

¿Qué es la Neuritis Vestibular y por qué es importante conocerla?

La neuritis vestibular es un trastorno súbito que ataca el nervio vestibular, la vía que comunica el oído interno con el cerebro para mantener el equilibrio. Cuando dicho nervio se inflama por una infección viral como el virus herpes simple, varicela zóster, adenovirus o influenza interrumpe la señalización de los movimientos, provocando un vértigo intenso y permanente, junto con náuseas, vómitos e inestabilidad. Imagina que de pronto el mundo gira sin descanso a tu alrededor, forzándote a apoyarte para no caer; esa es la experiencia de muchas personas que padecen este cuadro. A diferencia de la laberintitis, la neuritis vestibular no compromete la audición, pero su gravedad radica en la incapacidad inmediata para realizar actividades cotidianas, lo que lo convierte en una urgencia médica.

Síntomas y presentación clínica según el Dr. Palomino

El Dr. Carlos Palomino, neurólogo especialista en trastornos del equilibrio, describe la neuritis vestibular como «un vértigo explosivo que aparece de repente y no da tregua, obligando a buscar apoyo en todo momento». El síntoma principal es un vértigo rotatorio que alcanza su pico máximo al cabo de pocos días y que puede persistir por varias semanas. Esta sensación de giro constante se acompaña de náuseas y vómitos que se intensifican con el movimiento de cabeza. Además, los pacientes suelen experimentar sudoración fría, palidez y taquicardia debido a la activación excesiva del sistema nervioso autónomo. El vértigo agudo puede generar miedo a moverse, lo que paradójicamente retrasa el proceso de recuperación al fomentar el reposo absoluto en lugar de los ejercicios de adaptación y compensación necesarios.

Causas y factores de riesgo destacados

La neuritis vestibular tiene su origen en una inflamación probablemente viral del nervio vestibular. «El virus invade la región nerviosa y desencadena una respuesta inflamatoria que impide la transmisión de las señales de equilibrio al cerebro», explica el Dr. Palomino. Aunque cualquier persona puede desarrollar esta condición, existen factores que incrementan su probabilidad. Entre los no modificables figuran la edad, con mayor incidencia entre 40 y 60 años, y el sexo femenino, que representa aproximadamente el 68% de los casos. La predisposición genética también desempeña un rol, ya que algunos individuos presentan una reacción inmune más intensa ante virus respiratorios. En cuanto a factores modificables, las infecciones respiratorias no tratadas, el estrés crónico que debilita el sistema inmunológico, diabetes mellitus, entre otras.

Diagnóstico preciso y maniobras clínicas

Frente a un vértigo agudo de inicio súbito, es fundamental descartar un accidente cerebrovascular. El neurólogo especialista realiza el examen clínico dirigido. Primero, observa el nistagmos, esos movimientos oculares rápidos e involuntarios que indican un disbalance vestibular. A continuación, efectúa el test de impulso cefálico, girando la cabeza del paciente para evaluar el reflejo vestíbulo-ocular, seguido de la prueba de alineación ocular, que detecta diplopía de origen central, asimismo la evaluación de la estabilidad mediante la prueba de Romberg. Cuando estos exámenes señalan un origen periférico sin otros signos neurológicos, el diagnóstico de neuritis vestibular se confirma clínicamente, mientras que si el examen presenta características centrales es probable que nos encontremos en un escenario de un infarto cerebral. Para profundizar el estudio, se pueden solicitar pruebas complementarias como el Video Head Impulse Test (vHIT), los Potenciales Vestibulares Miogénicos Evocados (VEMP), la prueba calórica y la videonistagmografía, que cuantifican la función vestibular y descartan causas centrales, sin embargo ninguna de ellas es mandatoria, más que el examen y abordaje clínico dirigido.


Nota: Este video corresponde a un fragmento editado del programa original DR. TB (TVPerú).
Se comparte respetando plenamente los derechos de autor y con el propósito de difusión educativa y de salud. Para acceder al video completo original, puede visitar el video de TVPerú en YouTube.
Todos los derechos pertenecen a TVPerú.

Tratamiento inicial y manejo farmacológico

El Dr. Palomino señala que se puede «administrar corticosteroides en las primeras horas para intentar reducir la inflamación» Sin embargo los estudios no han demostrado beneficio salvo un ensayo clínico, tampoco se ha demostrado utilidad con los antivirales. Paralelamente, se emplean antieméticos como ondansetrón para controlar las náuseas y antivertiginosos (meclizina o dimenhidrinato)durante el cuadro agudo sin extenderse a más semanas, con el fin de no interferir con la adaptación vestibular. Durante la fase aguda, se recomienda reposo relativo, evitar movimientos bruscos de cabeza, mantener una hidratación adecuada y seguir una dieta blanda, siempre bajo supervisión médica.

Rehabilitación vestibular: recuperando el equilibrio día a día

Finalizada la etapa aguda, la rehabilitación vestibular se convierte en la piedra angular de la recuperación. Su objetivo es promover la compensación central entrenando al cerebro para interpretar correctamente las señales sensoriales. El programa inicia con movimientos oculares simples sin mover la cabeza, mirando de izquierda a derecha y acercando y alejando un objeto a unos cuarenta centímetros de la nariz. Una vez tolerados, se incorporan movimientos de cabeza con seguimiento visual, flexionando y extendiendo el cuello de manera lenta. La tercera fase implica ejercicios de equilibrio sentado, realizando inclinaciones de tronco y giros suaves del tórax sin perder la postura. En la etapa final, se incluyen ejercicios de pie y dinámicos como levantarse y sentarse con los ojos abiertos y cerrados, caminar alrededor de una silla, realizar cambios de dirección precisos y subir y bajar escalones. Practicados durante veinte a treinta minutos en tres sesiones diarias, estos ejercicios muestran mejoría notable en dos a cuatro semanas y una recuperación funcional completa en el setenta a ochenta por ciento de los pacientes tras seis a ocho semanas de adherencia.

«Los episodios de inestabilidad en menores no deben considerarse normales», advierte el Dr. Carlos Palomino, neurólogo especialista, enfatizando la importancia de una evaluación médica especializada para un diagnóstico oportuno y un manejo eficaz.

— Otoneuro Salud

Prevención y hábitos de vida para evitar recurrencias

Aunque la neuritis vestibular no siempre puede preverse, adoptar hábitos saludables fortalece el sistema inmunitario y reduce la probabilidad de nuevos episodios. El Dr. Palomino recomienda una alimentación rica en vitaminas A, C y E, así como en minerales como magnesio y vitamina D. Incluir verduras de hoja verde, pescado azul y frutos secos nutre el organismo para enfrentar posibles infecciones. Controlar el estrés mediante técnicas de mindfulness y meditación, practicar Tai Chi o caminatas diarias y garantizar un descanso de siete a nueve horas nocturnas optimizan la capacidad de adaptación del sistema nervioso. Además, evitar tabaco, alcohol y cafeína en exceso contribuye a mantener un equilibrio global.

Preguntas frecuentes para pacientes y cuidadores

La fase aguda de vértigo intenso, náuseas y vómitos suele prolongarse entre uno y tres días. A partir de entonces, la recuperación progresa gradualmente durante dos a seis semanas, condicionada a la adherencia al tratamiento con corticosteroides y al programa de rehabilitación vestibular. «En mi caso, el vértigo fue insoportable los primeros dos días, pero a la tercera semana ya lograba caminar sin ayuda», relata un paciente de 57 años que siguió rigurosamente el protocolo de ejercicios en casa.

La distinción clave es la audición. En la neuritis vestibular, la función auditiva se mantiene intacta, mientras que la laberintitis cursa con pérdida de audición.

Un vértigo que aparece de forma repentina puede simular un accidente cerebrovascular en el tronco cerebral. La evaluación inmediata permite descartar dicha emergencia y administrar corticosteroides en las primeras 72 horas, lo cual mejora significativamente la recuperación. «Es esencial acudir a urgencias para evitar complicaciones graves y garantizar un tratamiento oportuno», enfatiza el especialista.

prevencion-recuperacion-vestibular3
Ejercicios de rehabilitación vestibular en casa

Testimonio verídico de recuperación

«Soy un hombre de 57 años. El domingo 6 de diciembre de 2016, entre las 12 y la 1 de la madrugada, sentí de repente que todo giraba a mi alrededor. No podía levantarme sin perder el equilibrio y vomité varias veces. Mis familiares llamaron a urgencias y en el hospital me diagnosticaron infección viral en el oído interno. Dos días después, un otoneurólogo confirmó neuritis vestibular tras un examen con cámara ocular. Durante seis semanas caminé como si estuviera ebrio, aunque no bebí nada. El otoneurólogo me animó a seguir moviéndome para que mi cerebro compensara la pérdida de equilibrio. Con fisioterapia vestibular logré incorporarme al trabajo el 5 de enero de 2017. A finales de febrero ya podía conducir sin problemas y levantar la pierna con los ojos cerrados. Aunque aún no camino en línea recta sin dificultades, la mejoría ha sido notable. Creo que la paciencia y los ejercicios fueron clave para volver a mi vida normal. Buena suerte a todos.»

Conclusión: recupera tu mundo

La neuritis vestibular puede resultar aterradora debido al vértigo incesante y la sensación de inestabilidad, pero con un diagnóstico temprano, un tratamiento farmacológico adecuado y un programa de rehabilitación vestibular progresivo, es posible restablecer el equilibrio y retomar las actividades cotidianas. Según el Dr. Carlos Palomino adoptar un estilo de vida saludable, controlar el estrés y fortalecer el sistema inmunológico son medidas clave para prevenir recurrencias y asegurar una mejor calidad de vida a largo plazo. Si experimentas vértigo intenso y persistente, no lo ignores: consulta a un neurólogo especialista para recibir la atención adecuada y diseñar un plan de recuperación personalizado que te permita recuperar tu mundo sin inmovilidades ni miedos.

¿Experimenta vértigo intenso y persistente? Consulte a un especialista en Otoneuro Salud para evaluación inmediata, diagnóstico diferencial y plan de tratamiento personalizado que acelere su recuperación y mejore su calidad de vida.

Referencias

Cochrane Collaboration. (2025). Corticosteroids for the treatment of idiopathic acute vestibular dysfunction (vestibular neuritis) [Review]. Cochrane Database of Systematic Reviews, CD008607.

Shin, J. W., & Baloh, R. W. (2017). Vestibular neuritis. Seminars in Neurology, 37(3), 235–241. https://doi.org/10.1055/s-0037-1602867

Smith, T., Rider, J., Cen, S., & Borger, J. (2023). Vestibular neuronitis. In StatPearls [Internet]. Treasure Island (FL): StatPearls Publishing. Recuperado de https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK549866/

Homefisio. (2017, 7 de marzo). Testimonio neuritis vestibular. Recuperado de https://www.homefisio.cat/es/dwqa-question/testimonio-neuritis-vestibular/